viernes, 24 de julio de 2015

Pollo corazón

Puta que soy hueón pollo pa' mis hueas, y no es una sorpresa en absoluto, pero siempre, Pollo, siempre te pasa esto. Debería dejar de tomar malas decisiones, aunque en estas cosas, como dice la gente, uno no manda, el que manda es el pene corazón, el cerebro, el sistema nervioso cuando me pongo crazy cada vez que le veo, el sistema digestivo cuando me da cagadera si me abraza, el sistema oseo cuando su cariño me cala los huesos.

Pero ahí estás, pollo como tú solo, pensando en lo maravillosa que es la amistad que tienen; la confianza, el cariño, la buena onda, la tolerancia, lo irrelevante que es el hecho de que no sean más que eso, porque le quieres, porque crees que el tipo de relación y dinámicas que tienen es suficiente... Y durante mucho tiempo lo es, que rico que confíe en ti, que recurra a ti cuando le pasa algo, porque es mejor tener una relación de confianza y cariño a no tener nada, pero no me vengay a hueviar que yo se que si le ves besando a otra persona, por mucho que te preocupe su bienestar, la incomodidad y la lata no te la quita nadie. Porque sabes que mientras él te mira como a un amigo, incluso como a un hermano, tú a él sólo le verías como hermano si fueran parte de la familia Buendía en Cien Años de Soledad, porque ahí el incesto era algo que se daba y que ricobuenaonda.

Sin embargo uno se siente entre la espada y la pared, porque hay cariño porque hay confianza y con eso debería bastar, y temes que si dices algo, las cosas se tornen incómodas, porque si él no se incomoda debido a su gran nivel de madurez –otra de las tantas cosas por la que nos fascina ♥– te terminarás incomodando tú, porque eres un pollo, porque de una u otra manera te expones y vulneras, entonces debes elegir si sincerarte, corriendo el riesgo de que te rechace –que al paso que vamos es lo más seguro– o hacerte el lindo y dejarla piola nomás, como el buen pollo que eres.

Sea lo que sea que uno elija al final corre un riesgo y sufre consecuencias, ya sea para bien o para mal si le cuentas, puede que te diga "ven a mis brazos amor mío" y vivan felices para siempre, o que te diga "jeje... No.", te incomodará la situación y tarde o temprano si no lo superas, te alejarás... Pero si no le cuentas nada, seguirás en el mismo lugar, como pollo, viendo cómo se relaciona con otras personas de manera "afectiva/sexual", deseando ser tú una de esas personas; pensando que algún día de la nada el onvre dirá "¿sabes? me di cuenta de que te amo"... Y es que si ya llevas en la misma situación uno o dos semestres y no te ha dicho nada, complicado lo veo.

Bueno, no fue mi intención escribir esta situación y contarla en tercera persona, porque es algo que me pasa a mí y que a mucha gente polla puede que le pase, pero algo hay que hacer, no podemos seguir en el cascarón de nuestra zona de confort, ¿entonces alzo el vuelo cual halcón embravecido o me limito a ser tan sólo un pollo más?

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